Los bengalíes Durante el s. VI d. C., el Imperio gupta luchaba por mantener la unidad ante la volatilidad interna y las invasiones externas. Shashanka, un cacique de la Bengala moderna, aprovechó la oportunidad para escindirse y fundó su propio reino en Gauda. Sentó los cimientos de los futuros estados bengalíes y hasta introdujo un calendario nuevo, pero su reino no duró mucho después de su muerte: fue consumido por sus rivales rápidamente. Menos de un siglo más tarde, Bengala seguía sumida en el caos sin ninguna potencia central que la gobernase. Sin embargo, según las leyendas, a mitad del s. VIII el pueblo bengalí eligió a Gopala como rey de la región. Esta investidura consensuada fue crucial, ya que permitió a Gopala crear un nuevo estado centralizado, el Imperio pala (s. VIII-XII). Este imperio llegó a tener una gran influencia en el subcontinente indio bajo el mandato de Dharmapala y Devapala, los sucesores de Gopala, que compitieron con sus rivales rashtrakutas y con los pratihara por la supremacía en el triángulo de Kannauj. Devala aumentó en gran medida el poder del Imperio pala, pero despilfarró sus logros políticos cuando una expedición pírrica desastrosa hacia el sur mermó su ejército y desestabilizó su estado. Fue consciente de su error y consiguió una recuperación espectacular durante los últimos años de su reinado, de forma que sus sucesores heredaron un reino formidable. Bajo el mandato del Imperio pala, Bengala y las regiones colindantes alcanzaron niveles de potencia económica, política y militar sin precedentes. Las rutas comerciales que recorrían el Ganges y el Golfo de Bengala bulleron de actividad, y la agricultura y riqueza material bengalí no tuvieron parangón; de hecho, por entonces, solo la economía de Bengala ya superaba a la de toda Europa. Los emperadores pala dirigían enormes ejércitos de elefantes, infantería y, sobre todo, rathas (carros de combate que habían dejado de utilizarse en el subcontinente indio). El budismo mahāyāna también floreció en las tierras del Imperio pala, y los emperadores apadrinaron varios monasterios, universidades y otros proyectos públicos para educar a sus súbditos y proporcionarles recursos. Debido a la decadencia del Imperio pala durante el siglo XII, el gran número de reinos que controlaba comenzaron a reclamar su independencia. Durante este tiempo, la dinastía Sena colindante aprovechó la oportunidad para arrebatarles el control de varios de estos reinos a los pala y, con el tiempo, a asumir el control de Bengala y de la mayoría de las antiguas posesiones de los pala. Pero la hegemonía de los sena terminó casi tan rápido como empezó: a principios del siglo XIII, el sultanato de Delhi estaba en alza y avanzaba hacia Bengala en el este, conquistando gran parte de la región. Esto también marcó un punto de inflexión religioso muy importante, ya que el Islam (que con el tiempo se convertiría en la religión mayoritaria de Bengala) se introdujo en tierras bengalíes por primera vez durante este periodo. Durante el s. XIV, Ilyas Shah obtuvo la victoria dentro de un grupo de generales y caudillos enfrentados e inauguró el sultanato de Bengala. Fue en este periodo cuando Bengala igualó y sobrepasó la prosperidad del Imperio pala, amasando fama en varios continentes a causa de su riqueza y vida cultural. Un producto que se hizo particularmente famoso fue el jamdani, conocido como muselina cuando se fabricó en Oriente Medio: un tejido lujoso de gran valor. El sultanato de Bengala mantuvo su estatus superior hasta el s. XVI, cuando el Imperio mogol lo absorbió.