Los birmanos Ya desde tiempos prehistóricos, la región hoy conocida como Myanmar, o Birmania, ha atraído a numerosos grupos étnicos motivados a asentarse ahí para aprovechar sus llanuras fértiles, ríos navegables y la protección que brindan las montañas circundantes. Desde finales del primer milenio a.C. hasta el siglo IX d.C., en esta región florecieron numerosas ciudades-estado a raíz de la adopción en masa del cultivo intensivo del arroz y el continuo desarrollo del comercio en la península de Indochina. Al igual que sucedía con otros estados del sureste asiático de aquella época, la cultura birmana comenzó a recibir influencias de sus interacciones con India. La mayoría de las poblaciones urbanas de Myanmar fueron adoptando gradualmente el budismo y se dedicaron a la construcción de templos. En especial, unas altas estructuras cilíndricas, llamadas estupas, que a la larga se convertirían en el prototipo arquitectónico de la religión. Un ejemplo es la famosa pagoda de Shwedagon, erigida en el siglo XI con base en tales diseños. Durante la Edad Media, dos estados lograron unificar a los diferentes grupos sociales de Myanmar, aglutinándolos bajo un poderoso imperio. En 1044, Anawrahta Minsaw (1044 a 1077) ascendió al trono del pequeño reino de Pagan (o Bagan), situado en Alta Myanmar. Luego de afianzar la supremacía económica del reino a través de la construcción de extensos sistemas de riego, Anawrahta conquistó la mayor parte de Alta (centro y norte) y Baja (sur) Myanmar. Alrededor del año 1200, el imperio Pagan (1044 a 1297) gozó de su máximo esplendor: toda la región adoptó al birmano como lengua franca, se recopiló e instauró una ley común, y el territorio alcanzó su máxima extensión. Este imperio mantenía en su capital a un ejército con un modesto número de soldados, conocidos como 'los valientes', y llamaba a leva para aumentar sus tropas solo en tiempos de guerra. La mayor parte de las fuerzas militares estaba conformada por la infantería. Y a cada división se le asignaba un cierto número de elefantes de guerra, la unidad de élite del ejército y símbolo de poder. A estos, por lo general, se les sujetaba sobre el lomo una 'howdah', una especie de plataforma cubierta que funcionaba a modo de atalaya móvil desde la cual podían disparar varios arqueros. No obstante, los birmanos también usaban en combate un buen número de unidades de caballería. Las espadas, lanzas, arcos y dardos se contaban entre las armas habituales de los soldados birmanos. A pesar de haber conseguido una larga serie de victorias en los siglos XI y XII, el ejército de Pagan fue eventualmente derrotado por los mongoles en el año 1285. Como consecuencia, el imperio quedó sin un liderazgo sólido y en poco tiempo, se desintegró en varios estados rivales. Para el siglo XIV, cuatro estados habían logrado ocupar la vacante en el poder dejada por el imperio de Pagan. Sin embargo, debían competir constantemente contra fuerzas externas por el control de los territorios, y sus súbditos tendían a rebelarse con frecuencia. Mientras esos cuatro luchaban entre ellos, el pequeño reino de Toungoo consiguió ir creciendo al recibir a los refugiados de aquellos conflictos. Poco a poco fue expandiendo su territorio y realizando incursiones sobre ciudades vecinas. En el año 1510, el rey Minkyinyo (1485 a 1530) de Toungoo declaró la independencia de su pueblo del resto de las potencias de la región. Bajo el mando de sus sucesores, el rey Tabinshwehti (1530 a 1550) y en especial el rey Bayinnaung (1550 a 1581), Toungoo creció desde un reino de influencia local hasta convertirse en el imperio más grande de todo el sudeste asiático, abarcando buena parte de lo que actualmente es Myanmar, Tailandia y Laos. Para esa época, los birmanos solían aventajar tecnológicamente en combate a sus rivales gracias al uso generalizado de armas de fuego y al reclutamiento de unidades de artillería portuguesas. Sin embargo, la expansión resultante hizo de Toungoo un imperio muy difícil de gobernar. Poco tiempo después de la muerte de Bayinnaung, varios de los estados constituyentes se rebelaron contra la autoridad central. Y en lugar de buscar la consolidación del reino, su hijo, el rey Nanda (1581 a 1599), intentó aferrarse desesperadamente a la posibilidad de mantener el control de todo el imperio. Entre otros motivos, el fracaso en varias campañas contra el reino tailandés de Ayutthaya dejó a Toungoo debilitado militarmente. Además, una serie de malas cosechas consecuencia, según se piensa, del enfriamiento climático tuvo un impacto terrible sobre la economía imperial. En el año 1599, la capital de Toungoo fue asediada y reducida a cenizas, lo que marcó el final del segundo imperio birmano.