Los dravídicos Mientras los gupta dominaban el norte, la mitad meridional del subcontinente indio la gobernaba otra serie diferente de dinastías. Por un lado, los chalukias (s. VI-VIII d. C.) se extendieron al sur de la meseta del Decán y crearon un estado grande, pero muy lejano y volátil. Con el paso del tiempo surgió una potencia nueva: la dinastía Rashtrakuta (s. VIII-X), que creó un estado bastante más poderoso. Durante generaciones, los rashtrakutas compitieron con los pala bengalíes y con los gurjara-pratihara por la supremacía del denominado triángulo de Kannauj. Junto a los rashtrakutas surgió otra entidad, los pandiana (s. VI-X) del sur de la India. Dominaron gran parte de la costa del Golfo de Bengala gracias a líderes hábiles como Kadungon y Srimara, y formaron parte, no siempre voluntariamente, de la rivalidad del triángulo de Kannauj. La región que dominaron fue un nódulo importante en la red saludable de comercio que se expandió por el subcontinente indio y los océanos colindantes. No obstante, ambos reinos se enfrentaron casi a la ruina y evitaron la catástrofe a duras penas cuando el emperador pala Devapala inició una campaña ambiciosa hacia el sur para ampliar su ya extenso reino. El vacío de poder y la inestabilidad que esto generó, así como otros eventos, permitieron la escalada hacia la supremacía de otra gran potencia, el Imperio Chola (s. IX-XIII). Los Chola procedían principalmente del sur de la India y Sri Lanka, y tenían al frente a líderes intrépidos como Rajaraja y Rajendra, que ampliaron su superficie de influencia hacia el noreste, a la costa de Bengala, así como hacia el sureste de Asia. En un conflicto importante, Rajendra Chola se alió con Suryavarman I, del Imperio jemer, para acabar con los srivijaya, un imperio marítimo establecido principalmente en Sumatra y Malasia. La flota de los Chola era una de las más poderosas de su tiempo y contaba con una organización meticulosa y un gran equipamiento. Era capaz de arrasar con los navíos enemigos en conflictos a pequeña escala gracias a su amplia variedad de tipos de embarcaciones, que también les permitía superar en número a sus rivales. El sur de la India también contaba con grandes avances tecnológicos. Uno de sus productos más famoso era el acero wootz, predecesor del metal moderno. Las armas dravídicas fabricadas con esta sustancia eran más fuertes, más letales y más duraderas que sus homólogas. Con el tiempo, esta tecnología se extendió por las rutas comerciales hasta Oriente Medio, donde se la denominó acero de Damasco, y finalmente hasta Europa. Las armas de esta región también eran muy innovadoras: un buen ejemplo es el urumi, una hoja flexible que se blandía como un látigo. Los urumis tenían la fascinante habilidad de sortear las defensas e infligir laceraciones terribles. Al decaer el Imperio Chola, fue reemplazado por una segunda oleada de dominio pandiana. Sin embargo, en ese momento surgieron más adversidades: los vástagos del sultanato de Delhi ahora hacían incursiones regulares en el sur en un intento de conquistar lo que quedaba del subcontinente indio. Pero una nueva potencia surgió en respuesta a estas amenazas: el Imperio vijayanagara (s. XIV-XVII). Este estado formidable contaba con los puntos fuertes de sus predecesores, pero también importaba armamento con pólvora a través de mercaderes europeos que frecuentaban la región. Los vijayanagara tuvieron éxito durante un tiempo, pero finalmente la presión de las invasiones del norte pudo con ellos.