Los kitán Los kitán eran un pueblo pastoril y nómada que vivía en el lado oriental de las montañas Jingan, entre Mongolia y el noreste de China. Dependían del pastoreo de ganado y caballos, y su economía estaba intrínsecamente ligada a su estilo de vida pastoril. La capacidad de los kitán para criar caballos de manera efectiva en las estepas supondría un aspecto esencial del establecimiento de la dinastía Liao (907-1125 d.C.), ya que su excelente caballería les dio una gran ventaja en el campo de batalla contra sus enemigos. Sus ejércitos principales estaban compuestos por caballería ordo: soldados con armadura pesada que luchaban con lanza, arco, espada y maza. A cada soldado ordo se le proporcionó un recolector y un ordenanza, los cuales apoyaban al miembro ordo de élite y luchaban en combate. Los Liao también comenzaron lentamente a aprovechar la tecnología de la pólvora, que adoptaron de los chinos. La dinastía Liao la fundó Abaoji Yelü, un brillante líder militar que se aprovechó del declive de la dinastía china Tang para apoderarse del territorio del sur, incluida la actual Beijing. En lugar de limitarse a saquear estos territorios, Khagan («Gran Khan») Abaoji tenía la intención de gobernarlos: estableció un gobierno bipartito con dos capitales para controlar tanto sus territorios del sur de China como las tierras del norte de Kitán. En particular, Abaoji sintetizó la identidad tradicional kitán con las instituciones y prácticas chinas. El pueblo kitán se enfrentó a este movimiento con una resistencia significativa, pero resultó abrumadoramente efectivo para controlar tanto a los kitán como a sus súbditos chinos. Los kitán también crearon una escritura basada en los caracteres chinos, que resultó esencial en la administración de un imperio. Aunque profesaban una religión chamanística, los kitán también adoptaron el budismo. Construyeron muchas pagodas hermosas por todo el reino, y gran parte de ellas aún se conservan en la actualidad. Un ejemplo muy famoso es la pagoda de Yingxian, la estructura de madera de varios pisos más antigua y alta del mundo. La sociedad kitán tuvo algunas mujeres excepcionales. Tras la muerte de Abaoji en el 926 d. C., la tradición dictaba de que su viuda debía ser enterrada en la tumba imperial con él. La emperatriz viuda, Yingtian, dijo: «No es que no quiera seguir al difunto emperador bajo tierra, pero mis hijos son jóvenes y el país no tiene gobernante. No puedo ir». En su lugar, Yingtian se cortó la mano, que fue enterrada junto a Abaoji. Después, pasó a gobernar como una regente exitosa durante dos décadas antes de que su nieto le arrebatara el poder. Después del ascenso de la dinastía Song en el año 960 d. C., los kitán mantuvieron el control sobre los territorios chinos a través del poder militar, lo que obligó a los chinos a pedir la paz en el año 1004 d. C. Los chinos pagaron la paz con seda y plata, pero finalmente se cansaron de esta relación con la dinastía Liao. En el norte, otro grupo también se alzó contra los Liao: los yurchen. Liderados por el desafiante Wanyan Aguda, los ejércitos yurchen conquistaron Manchuria y formaron una alianza con la dinastía Song en torno al año 1120 d. C. Cinco años más tarde, este pacto dio sus frutos cuando finalmente cayó la dinastía Liao, aunque no fue su final definitivo: un reducido grupo de miembros de la realeza y sus seguidores se trasladaron al oeste para establecer la dinastía Liao Occidental (Jara-Jitai), que duró casi un siglo (1120-1218 d. C.).