Los coreanos Cuando la Alta Edad Media comenzó en Europa, Corea estaba dividida en tres reinos rivales: Goguryeo en el norte, Paikche en el sudoeste y Shilla en el sureste. Con la ayuda de China, Shilla conquistó los otros dos reinos en el siglo VII y posteriormente, expulsó a sus antiguos aliados chinos. No obstante, la autoridad central de Shilla se desintegró en los siglos VIII y IX a causa de la presión de los nobles locales. Corea volvió a unificarse como Koryo en el siglo X y en 993 recuperó los territorios que llegaban hasta el río Amnok, en la frontera con China. En el año 1170, un golpe militar expulsó del poder a la nobleza civil y la nación quedó bajo un régimen militar que perduró sesenta años. Los mongoles invadieron la zona en el año 1231, dando inicio a un periodo de conflictos armados que duraría 30 años. Los mongoles tuvieron que atender en numerosas ocasiones a las guerras que también mantenían en China y en otras regiones, pero con el tiempo consiguieron hacerse con el poder suficiente como para que Koryo firmara la paz con los invasores en 1258. Bajo el mandato de los mongoles, Koryo conservó su cultura nativa y quiso demostrar su superioridad frente a los conquistadores a través de un florecimiento de manifestaciones artísticas. La reforma de las tierras, la aparición de una nueva burocracia, el declive del budismo y la extensión del confucianismo alrededor del año 1400 contribuyeron a la creación de un nuevo reino, Choson, que gobernó Corea hasta el siglo XX. La influencia que tuvo China en la política y otros ámbitos de Choson fue muy fuerte. Corea se convirtió en un centro importante de aprendizaje alrededor del año 1234, en parte gracias a la invención de la imprenta de caracteres móviles y la xilografía, una técnica de imprenta con planchas de madera. El desafío más importante al que tuvo que enfrentarse la dinastía Choson fue la invasión de los ejércitos japoneses en 1592, que supuestamente pretendían conquistar China. Aunque los siete años de lucha dejaron devastada gran parte de la península de Corea, los japoneses terminaron por retirarse, pues su flota no logró mantener abierta la línea marítima con Japón para el envío de abastecimiento y refuerzos. El gran almirante coreano Yi Sun-Shin venció a los japoneses en el mar. Un elemento clave para las victorias navales de Corea fue la presencia de los primeros navíos acorazados con cañones. Los japoneses no supieron cómo responder a estas armas, lentas pero devastadoras, que terminarían por cerrarles el paso a la península.