Los lituanos Se considera a los lituanos como una de las civilizaciones europeas más antiguas, pues sus ancestros, los baltos, habitaron la región del Báltico desde el tercer milenio a.C. Para comienzos de la Edad Media, el macro-grupo de los baltos se encontraba diferenciado en varios subgrupos, uno de ellos, los lituanos. Su organización social se basaba en tribus, cada una con su propio jefe, lo cual fue un impedimento para el desarrollo de estados más grandes. No obstante, los distintos jefes comenzaron a cooperar entre sí ante la presión de las incursiones de las Rus y los vikingos. Así se formó una confederación de clanes que más tarde abriría el camino hacia un primer estado lituano. Durante los siglos siguientes, una serie de líderes fuertes se dedicaron no solo a fortalecer la unión de los clanes, sino también a expandir sus territorios hasta convertir a este pueblo en uno de los organismos políticos de mayor extensión en Europa. A comienzos del siglo XIII, un joven duque llamado Mindaugas (r. 1236 a 1263) comenzaba a ganar fama gracias a sus éxitos militares. También por ese entonces, el papa Gregorio IX llamó a una cruzada contra los lituanos por su condición de paganos. Pero estos se unieron, con Mindaugas a la cabeza, y lograron vencer y dejar diezmadas a las fuerzas cristianas de los Hermanos Livonios de la Espada. Sin embargo, la campaña religiosa no terminó ahí, sino que pasó a manos de la Orden Teutónica. Ante la imposibilidad de derrotar a este nuevo enemigo, Mindaugas se convirtió al cristianismo, anulando así el motivo mismo de la cruzada. Finalmente, en 1253, el papa le otorgó su reconocimiento como monarca y lo coronó rey de Lituana, el primero y único en recibir dicho título en aquella nación. Los soberanos posteriores adoptarían el de 'gran duque'. Pero la alianza con los cristianos fue una decisión que la población pagana resintió profundamente, y Mindaugas sería asesinado en el año 1263. Tras décadas de inestabilidad, las bases de un estado lituano capaz de perdurar en el tiempo llegarían durante el gobierno de Gediminas (r. 1316 a 1341). En primer lugar, aprovechó sus dotes diplomáticas para asegurarle un puesto a Lituania dentro de la escena política internacional. Era tan hábil que, pesar de no haber adoptado el cristianismo, consiguió el apoyo de los lideres europeos e incluso del papa. Además, fundó Vilna, que con breves interrupciones se ha mantenido hasta hoy como la capital, y allí convocó a artesanos e intelectuales de toda Europa Occidental. Por último, aseguró las fronteras mediante una red de fortificaciones elevadas cuya defensa encomendó a guardias profesionales y a los "leiciai", sirvientes personales del gran duque. Gracias a todos sus éxitos, Gediminas es considerado el verdadero fundador del Gran Ducado de Lituania, y su descendencia, la dinastía gedimínida, se mantendría en el poder por más de dos siglos. La mayor expansión del Gran Ducado se produjo durante el gobierno de Algirdas (r. 1345 a 1377), quien anexó territorios de las Rus a Lituania tras derrotar a los tártaros de la Horda Dorada. La incorporación de una cantidad significativa de población eslava conllevó a la asimilación de ciertos aspectos de su cultura, siendo el más notable el sistema de escritura. Más tarde, el panorama social daría un giro bajo el mandato de Jogaila (r. 1377 a 1381). Al ser el último estado pagano, Lituania sentía cada más la presión de la Europa católica por un lado, y de la Moscovia ortodoxa por el otro. Ante tal dilema, Jogaila decidió adoptar el cristianismo y casarse con la reina de Polonia, como medida para asegurar el futuro del ducado. A partir de entonces, el territorio entró en una etapa de 'polonización'. El ducado alcanzó el epítome de su poderío en los tiempos de Vitautas el Grande (r. 1392 a 1430). Este personaje se hizo famoso por comandar las tropas lituanas en la batalla de Grunwald (1410), uno de los enfrentamientos más importantes de la Europa Medieval. En una coalición conformada por tropas polacas y lituanas derrotó a la Orden Teutónica, poniendo fin a dos siglos de expansión germánica en la región del Báltico. El grueso del ejército lituano consistía en caballería ligera equipada con escudos y lanzas, una práctica que correspondía con las formas de guerra practicadas por los tártaros y las Rus. La infantería se limitaba a cumplir funciones de apoyo a la caballería, y estaba dotada de un tipo de escudos llamados 'pavés' y armamento variable. Ya para finales de la Edad Media, la supervivencia del ducado se veía amenazada por las invasiones de los moscovitas. Como respuesta, los lituanos solidificaron su alianza con los polacos, estableciéndose en 1569 la Mancomunidad de Polonia-Lituania. Si bien Lituania se mantuvo independiente en un principio, una falta de líderes fuertes llevaría a la nación a convertirse en un estado subordinado a la unión, que por entonces también incluiría a los moscovitas. Para 1795, los últimos territorios lituanos habían pasado a formar parte de varios estados vecinos.