Los vikingos El término 'vikingo' significa 'hombre del norte' y ellos fueron la última tribu germana en aterrorizar Europa. Provenían de la región de Escandinavia y atravesaban los mares a bordo de sus veloces 'drakkars', llamados así porque sus proas y popas terminaban en cabezas de dragón talladas en madera. Empezaron lanzando asaltos y saqueos en las costas, para en seguida retirarse sin dar tiempo a que el territorio azotado pudiera organizar sus defensas. Con el tiempo, se volvieron todavía más audaces, llegando incluso a ocupar y a asentarse en gran parte de Europa. Al ser paganos, no dudaban en asesinar a clérigos y saquear los objetos de valor de las iglesias. La población en las costas vivía atemorizada por la ferocidad y crueldad de estos sorpresivos ataques. Pero los vikingos también eran diestros artesanos, buenos marineros, valientes exploradores y hábiles comerciantes. Los vikingos procedían de Noruega, Suecia y Dinamarca. Ellos y sus descendientes controlaron durante algún tiempo la mayor parte de la costa del Báltico, una buena parte del interior de Rusia, la zona de Normandía en Francia, buena parte de Inglaterra, Sicilia en el sur de Italia, y hasta una parte de Palestina. En el año 825 llegaron a Islandia, y aunque ya estaba habitada por monjes irlandeses, se asentaron ahí en el año 875. Poco después, colonizaron Groenlandia, en 985. Ahora se piensa que incluso llegaron al Nuevo Mundo y que pudieron haber explorado Norteamérica 500 años antes de Cristóbal Colón. En Europa, los vikingos fueron formando asentamientos a lo largo de la costa este del Báltico durante los siglos VI y VII. A finales del siglo VIII, ya realizaban incursiones en Rusia, a través de los ríos, donde fueron construyendo fortificaciones defensivas. Para el siglo IX ya gobernaban Kiev y en 907, una fuerza de dos mil barcos y 80,000 hombres se lanzó contra Constantinopla, aunque al poco tiempo aceptarían el ventajoso acuerdo comercial que el emperador bizantino les ofreció a cambio de su retirada. Las primeras incursiones vikingas en Occidente datan del siglo VIII. Los daneses atacaron y saquearon el famoso monasterio de Lindisfarne, en un islote al noreste de Inglaterra, una práctica que mantendrían viva por muchos años. La magnitud y frecuencia de las incursiones vikingas en Inglaterra, Francia y Alemania aumentó hasta el punto de convertirse en verdaderas invasiones, en las que se establecían asentamientos como bases para asaltos posteriores. El territorio que los nórdicos finalmente ocuparon al noroeste de Francia pasó a llamarse 'Normandía', que significa 'hombres del norte'. Un numeroso ejército danés invadió Inglaterra en el año 865, para continuar durante dos siglos más su expansión por la isla. Canuto, quien llegó a gobernar Dinamarca y Noruega, fue uno de los últimos reyes vikingos de Inglaterra antes del año 1066. Y en Francia, en 871, una nutrida flota surcó el Sena con la intención de atacar París. Tuvieron sitiada a la ciudad durante dos años, hasta que llegaron a un acuerdo bastante ventajoso para los vikingos. Salieron de la ciudad con un jugoso botín y con el permiso de saquear ciertas áreas de Francia sin impedimento alguno. A cambio de terminar con las incursiones y de adoptar el cristianismo como religión, en el año 911, el rey de Francia le confirió el título de duque de Normandía al líder vikingo. Con el tiempo, del ducado de Normandía surgirían varios guerreros famosos. El más conocido tal vez sea Guillermo I, que conquistó Inglaterra en 1066, aunque también destacan Robert Guiscard y su linaje, que le arrebataron Sicilia a los árabes entre 1060 y 1091, y Balduino I, monarca del reino cruzado de Jerusalén. Las incursiones vikingas terminarían a finales del siglo X. Dinamarca, Suecia y Noruega se convertirían en reinos y los monarcas dedicaron la mayor parte de sus energías al gobierno de sus territorios. Con la expansión del cristianismo, la antigua religión pagana y los hábitos guerreros de los vikingos fueron perdiendo fuerza, hasta desaparecer casi por completo. Y los que vivían fuera de Escandinavia, terminaron siendo asimilados por las culturas locales. De este modo, los conquistadores de Inglaterra se volvieron ingleses, los normandos franceses y los varegos rusos.