El resurgimiento económico A principios de la Alta Edad Media, Europa del Norte era un territorio de densos bosques. Hacia el año 1000 d.C., muchos de ellos habían desaparecido y la mayoría de los que quedaban estaban siendo reemplazados por granjas y pastos. El suelo era muy bueno en general, un depósito sedimentario de roca finamente molida acumulada durante la última glaciación. En esos tiempos, dos invenciones cruciales aceleraron la deforestación de Europa y llevaron a un incremento de la producción de comida. La primera fue la brida para los caballos, que se inventó en China y que, gradualmente, llegó hasta Europa. Esta brida mejorada se adapta al pecho del caballo en lugar de a su tráquea, permitiéndole tirar de cargas mucho más pesadas sin ahogarse. La segunda invención fue el arado pesado con ruedas, muy eficiente para surcar la tierra y las raíces de los antiguos bosques. El significativo aumento de la producción de comida fue un factor detonante de la economía en Europa y vino acompañado de un notorio crecimiento poblacional. La creciente población, que no era ya necesaria en los feudos, emigró hacia las ciudades, que a su vez crecían como respuesta a la necesidad de ampliar el mercado. Los excedentes de comida y los productos de las nuevas industrias (como la confección de ropa, construcción de barcos y fabricación de herramientas) se intercambiaban en mercados y ferias comerciales. Los reyes fomentaban el crecimiento de las ciudades porque sus habitantes solían ser aliados de la autoridad central en contra de los señores feudales locales. Los ciudadanos pagaban impuestos, no servicios feudales. Apareció en las ciudades una clase media que se mantenía gracias al comercio, la manufactura y los préstamos monetarios. Los mercaderes dominaban la administración de la ciudad, con lo que fueron ganando riqueza y poder. Los artesanos y los comerciantes se organizaron en asociaciones conocidas como gremios. Estas asociaciones controlaban los precios y la producción, aseguraban un alto nivel de servicios o de manufactura y organizaban la formación de los artesanos mediante el sistema de aprendices. Este control aseguraba tanto la alta calidad de los productos como el buen nivel de vida de los integrantes de los gremios. Era frecuente que los gremios se concentraran en una parte de la ciudad, dándole el nombre a muchos de los barrios y calles, como las calles londinenses de Threadneedle Street (Calle de los Costureros) o Ironmongers Lane (Avenida de los Herreros). El desarrollo del comercio dio lugar a un nuevo auge de las actividades de manufactura. Y todo esto condujo al crecimiento de la banca, que en el siglo XIII se centraba principalmente en el norte de Italia. Los nuevos negocios necesitaban dinero para comenzar sus operaciones. El dinero actuaba como medio de intercambio y referencia de valor y poco a poco dejó atrás la ineficiente economía del trueque. Italia tenía excedentes de divisas gracias a su lucrativo comercio en el Mediterráneo, especialmente con Levante. El florín de oro de Florencia se convirtió en la moneda más popular de finales de la Edad Media.