Los mongoles Los mongoles eran un pueblo nómada de las estepas de Asia Central. Se trataba de fieros guerreros que luchaban entre sí por los pastos para sus animales y atacaban ferozmente a las civilizaciones más desarrolladas al este y al sur de sus territorios. A principios del siglo XIII, los clanes mongoles se unieron y emprendieron una campaña de expansión sumamente agresiva. Siguiendo los pasos de los hunos, sus predecesores de mil años antes, edificaron uno de los imperios más extensos que el mundo haya visto hasta nuestros días. Los mongoles habitaban las llanuras al sur del lago Baikal, en la actual Mongolia. En su apogeo, este imperio llegó a abarcar desde los mares Báltico y Negro, hasta las costas al este de China. Llegó a abarcar algunas partes del este de Europa, la estepa euroasiática, Anatolia, Medio Oriente y partes del sureste y este de Asia. Temujin, conocido como Genghis Khan (''el poderoso líder''), unificó los clanes mongoles a principios del siglo XIII. Su sueño era dominar los territorios que se encontraban entre el océano Pacífico y el Atlántico, y se quedó a muy poco de conseguirlo. Comenzó aproximadamente con 25,000 guerreros y poco a poco engrosó sus filas luego de subyugar a otras poblaciones nómadas. Atacó el norte de China en 1211 y tomó Beijing en 1215, tras una campaña que costó la vida de alrededor de 30 millones de personas. Posteriormente, los mongoles se dirigieron hacia el oeste, tomando la próspera ciudad comercial de Bukhara, situada en la Ruta de la Seda, en 1220. La ciudad fue quemada y sus habitantes asesinados. Genghis Khan murió en 1227 y su sucesor, su hijo Ogedei, completó la conquista del norte de China y avanzó hacia Europa. Destruyó Kiev en 1240 y se dirigió hacia Hungría. Pero al morir Ogedei, durante una campaña en 1241, todo el ejército se replegó para atender el problema de la sucesión al trono. Europa dejó de ser un objetivo de los mongoles y los gobernantes volvieron su atención hacia Medio Oriente y el sur de China. Hulagu, nieto de Genghis Khan, acabó con la secta musulmana de los ''hashashin'', o ''asesinos'', y en 1258 tomó Bagdad, la principal capital musulmana. La mayoría de sus 100,000 habitantes fueron asesinados. En 1260, un ejército musulmán de mamelucos egipcios, guerreros esclavos de alto rango, derrotó a los mongoles en lo que hoy es Israel, acabando así con la amenaza mongola para el Islam y las ciudades santas. Kublai Khan, otro nieto de Genghis, completó la conquista de China en 1279, estableciendo la dinastía Yuan. Los mongoles intentaron invadir Japón en 1274 y 1281, aunque no tuvieron éxito en esa empresa. En 1294, la muerte de Kublai Khan en China marcó el inicio del declive del imperio mongol en Asia y otros territorios. En 1368, la dinastía Yuan fue derrocada en China, en favor de la dinastía Ming. En la década de 1370, un guerrero de linaje turco-mongol, que afirmaba ser descendiente de Genghis Khan, consiguió comandar a los estados mongoles de Asia Central y se empeñó en restaurar el imperio Mongol. Su nombre era Timur Leng (Timur ''el Cojo'', llamado Tamerlán por los europeos y ''Príncipe de la Destrucción'' por los asiáticos). Con un ejército de aproximadamente 100,000 jinetes, asoló Rusia y Persia, luchando en especial contra los musulmanes. Saqueó Delhi en 1398, asesinando a unos 100,000 habitantes. Posteriormente, cabalgó hacia el oeste, venciendo en Siria a un ejército de mamelucos egipcios. En 1402, doblegó a las fuerzas turco-otomanas cerca de la actual Ankara. Cuando estaba a punto de acabar con el imperio Otomano, Tamerlán se retiró repentina e inesperadamente. Murió en 1405, durante su viaje rumbo a China. Debido a su preferencia por el saqueo y la matanza, por encima de la construcción de gobiernos estables en los territorios que conquistaban, el enorme reino que heredaron sus hijos se desmoronó rápidamente tras la muerte de Tamerlán.