Los Shu Mientras otros caudillos peleaban entre sí por el dominio de China, Liu Bei concentró sus esfuerzos en restaurar la antigua gran dinastía Han. A pesar de ser un pariente lejano del emperador Jing de los Han, Liu Bei venía de una familia humilde. Su padre murió cuando era joven, así que, para ayudar a mantener a su familia, Liu Bei aprendió de su madre el oficio de fabricar sandalias de paja. Al crecer se convirtió en un joven fuerte y valiente y, al enterarse de la rebelión de los Turbantes Amarillos en el 184 e. c., estaba ansioso por pelear para el imperio. Se volvió hermano jurado de otros dos hombres: Guan Yu y Zhang Fei, en el legendario “Juramento del jardín de duraznos“. Los tres hermanos de armas se mantuvieron leales entre sí durante toda la vida desde la rebelión de los Turbantes Amarillos. Durante esa época, Liu Bei destacó entre los tres cuando lo nombraron magistrado asistente en Pingyuan en reconocimiento por sus logros. Liu Bei estuvo en las filas de varios caudillos, como Gongsun Zan, Tao Qian y Liu Biao, a lo largo del tumultuoso periodo que abarca del final de la rebelión de los Turbantes Amarillos a la fundación de los Tres Reinos. Después de la muerte de Tao Qian, el gobernador le dejó a Liu Bei su título de gobernador de Xu. Fue entonces que tuvo conflictos con Yuan Shu, por lo que se alió con el famoso caudillo Cao Cao, el hombre que controlaba al emperador títere. Liu Bei y Cao Cao también pelearon juntos contra el voluble Lü Bu, que antes había sido aliado de Liu Bei. Después, Liu Bei se volvió contra Cao Cao y, en el 200 e. c., Cao Cao atacó a Liu Bei y sus aliados, orillándolos a pedir la protección de Liu Biao. Ya en las filas de Liu Biao, Liu Bei conoció y se alió con el famoso estratega militar Zhuge Liang, que se convertiría en una figura legendaria y a quien se le acredita la invención de la ballesta que disparaba varios proyectiles a la vez, así como haber escrito el “Bazhentu” (八陣圖), o “La formación de batalla de los ocho elementos”, un texto que describe la importancia de la interacción en batalla entre carros, ballestas, caballería e infantería. Liu Biao murió en el 208 e. c., dejando a Liu Bei en una posición débil, por lo que para escapar de la ira de Cao Cao, Liu Bei huyó hacia el sur buscando una alianza con Sun Quan. Más tarde, ese mismo año, ambos derrotaron a Cao Cao en Chi Bi, en la llamada “batalla de los Acantilados Rojos”, principalmente gracias a la estrategia de Zhuge Liang y Zhou Yu. Más adelante, Liu Bei se casaría con la hermana de Sun Quan y sería nombrado gobernador de la provincia de Jing. Pocos años más tarde, Liu Bei le arrebataría la provincia de Yi, a Liu Zhang adueñándose de esta manera de una porción importante de territorio: una parte de la provincia de Jing que había tomado “prestada“ de Sun Quan en el 210 e. c y que ahora, se negaba a devolver. Luego de conquistar Hanzhong en el 219 e. c., Liu Bei se autoproclamaría oficialmente rey de esa área. Ahora, como gobernante de una gran franja de territorio en la moderna provincia de Sichuan, Liu Bei se autonombraría emperador en el 221 e. c. en respuesta a la deposición del emperador Xian por parte de Cao Pi el año anterior. Convencido de que el emperador Xian había sido asesinado por Cao Pi, Liu Bei afirmó que buscaba restablecer el imperio Han, y en Chengdu fundó la capital, Shu Han. A pesar de haber iniciado un imperio, Liu Bei no disfrutó de mucha paz: Sun Quan y los ejércitos Wu habían retomado la provincia de Jin y matado a Guan Yu, uno de sus hermanos jurados. Protegido por su Guardia de la pluma blanca, una unidad élite de infantería, Liu Bei pelearía contra el imperio Wu en el 221 e. c., pero finalmente caería derrotado. Liu Bei murió en 223 e. c. a causa de una enfermedad, dejando a su consejero de más confianza, Zhuge Liang, como regente de su hijo y heredero Liu Shan. Zhuge Liang gobernó hasta su muerte en 234 e. c. Entonces, la regencia pasó a manos de Jiang Wan hasta el 246 e. c., año en que Liu Shan finalmente sería coronado como emperador. Liu Shan nunca estuvo a la altura de su padre y finalmente entregaría Chengdu a los Wei en el año 263 e. c., un acto que pondría fin al breve imperio Shu Han.