Los Wu La historia del reino Wu comienza con Sun Jian, el padre del primer emperador Wu, Sun Quan. Sun Jian era un hombre modesto, pero que decía ser descendiente de Sun Tzu, famoso general militar y autor del “Arte de la Guerra“. Como muchos de sus contemporáneos, Sun Jian aprovechó la rebelión de los Turbantes Amarillos para hacerse de un nombre para sí mismo. Sin embargo, fue su participación en la coalición contra Dong Zhuo lo que cimentó su reputación. Sun Jian fue elegido para liderar la principal ofensiva contra los ejércitos de Dong Zhuo y fue el primero en entrar a la abandonada capital, Luoyang. La ciudad fue arrasada por completo y los hombres de Sun Jian encontraron el legendario sello imperial en un pozo. Los reportes del destino del misterioso objeto varían, pero los historiadores suelen creer que, a pesar de los esfuerzos de Yuan Shao por quitarle el sello a Sun Jian, este pudo escapar y regresar a casa con él. Ya en casa, Sun Jian cayó bajo la influencia del medio hermano de Yuan Shao, Yuan Shu. Yuan Shu le pidió a Sun Jian que atacara a Liu Biao en la provincia de Jin, lo que condujo a su prematura muerte a la edad de treinta y siete años. Su hijo, Sun Ce, siguió sirviendo en las filas de Yuan Shu, pero su creciente ambición le hacía sentirse insatisfecho. Según se cuenta, en el año 195 e. c., Sun Ce intercambió el sello imperial con Yuan Shu a cambio de tropas de élite, y empezó a tomar territorios al sur del río Yangtsé, incluyendo las regiones de Danyang, Wu y Kuaiji. Después de que Yuan Shu fuese nombrado emperador en 197 e. c., Sun Ce se separó de su antiguo comandante y estableció una alianza con Cao Cao, quien le puso el sobrenombre de “el general que extermina a los rebeldes“. En 198 e. c., Sun Ce conquistó Lujiang y el territorio de Yuzhang. Después de esta serie de éxitos rápidos, Sun Ce se vio obligado a regresar a Wu para reprimir una rebelión liderada por Xu Gong y el Tigre Blanco Yan. Sun Ce capturó y asesinó a Xu Ghong; sin embargo, después fue atacado por algunos de los seguidores de Xu Gong durante una cacería y finalmente murió a causa de las heridas. Pero las leyendas cuentan una historia diferente: a Sun Ce le había lanzado un maleficio el sacerdote taoísta Yu Ji, a quien había ejecutado tiempo atrás. De cualquier manera, Sun Ce murió a los veintiséis años, dejando a cargo a su hermano menor Sun Quan. Sun Quan sería el nuevo comandante a partir de 200 e. c. Aunque era joven, sus habilidades como líder y militar lucieron a su máximo esplendor en una serie de campañas navales contra Huang Zu, con las cuales reafirmó su control sobre gran parte del río Yangtsé. Liu Bei buscó entonces a Sun Quan, ya que quería formar una alianza en contra de Cao Cao. Sun Quan aceptó la oferta de Liu Bei, y junto con sus dos famosos estrategas, Zhou Yu y Zhuge Liang, sus fuerzas combinadas destruyeron la flota de Cao Cao en Chi Bi, un suceso conocido como “la batalla de los Acantilados Rojos”. Sun Quan siguió construyendo una fuerza naval formidable hasta convertirse en la potencia dominante en la región del Yangtsé. Los Wu también eran conocidos por su poderosa infantería, en particular por su disposición a morir en la batalla. De hecho, eran tan temibles, que alguna vez se despojaron de sus armaduras para poder escalar y atacar a un ejército de los Wei. Estos se rieron al principio, pero al poco rato se vieron abrumados por la implacable infantería. Luego de varias peleas constantes contra Liu Bei por el control de diversos territorios, Sun Quan restableció lazos con el imperio de Wei en 221 e. c., cuando Cao Pi lo nombró rey de Wu, una jugada claramente diseñada para castigar a Liu Bei por robarse Jingzhou. Sun Quan pudo reclamar la provincia de Jin en 222 e. c. para luego volver a romper con los Wei y aliarse de nuevo con los Shu Han. Finalmente, en 229 e. c., Sun Quan también se autoproclamó emperador, estableciendo así el último de los Tres Reinos. Gobernó hasta su muerte, en 252 e. c. y sus sucesores se concentraron más en pelear entre ellos que en preservar en pie el reino Wu, y la inestabilidad causada por estas peleas debilitó a la familia Sun. De este modo, en el año 280 e. c., con Sun Hao a la cabeza, el reino Wu fue conquistado por el clan Sima, de modo que ese territorio quedaría asimilado por el imperio Jin. Ese sería el punto final en la historia de los Tres Reinos.